Caries rampante o caries de biberón

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Caries rampante o caries de biberón
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La caries rampante, también conocida como síndrome del biberón nocturno o de la lactancia, es un tipo de caries altamente rápido y destructivo que afecta a los infantes incluso antes del primer año de vida y puede destruir por completo los dientes de leche existentes si no es atendida a tiempo. Suele afectar principalmente a los cuatro dientes incisivos superiores, y a las primeras muelas si ya han aparecido, y su principal causa es la costumbre de amamantar a los niños durante la noche.

caries rampante biberon

Factores que originan la caries rampante

El origen de la caries de biberón está en la ingesta prolongada de alimentos líquidos con alto contenido de sacarosa, como las formulas del biberón, especialmente durante la noche. La costumbre de algunos padres de hacer dormir a sus hijos dejándoles un chupete o biberón endulzado con miel acelera el proceso de formación de las caries.

La falta de higiene en los dientes de leche es el segundo factor determinante para la aparición de la caries. Anteriormente se creía que no era importante mantener un cuidado adecuado de los dientes de leche, pues no eran permanentes, sin embargo ahora se sabe que existe una relación muy estrecha entre las piezas temporales y las permanentes, al punto que la pérdida prematura de los dientes de leche ocasiona deformidades (en muchos casos dolorosas) en los dientes del adulto.

Las bacterias responsables de las caries liberan ácidos al consumir los restos alimenticios que quedan en nuestros dientes, los cuales desmineralizan y destruyen la pieza dental. Sin embargo, los azúcares y carbohidratos fermentables aceleran el proceso debido a que son interiorizados con mayor velocidad por las bacterias.

Características de la caries rampante

Su principal característica es que se desarrolla rápidamente debido a la susceptibilidad de los dientes de los infantes. A diferencia de los adultos, los dientes de los bebés son bastante suaves en comparación, por lo que el ácido bacteriano destruye la capa de esmalte con facilidad.  Este tipo de caries suele aparecer inmediatamente aparece el primer diente, sin embargo empieza a ser observable cerca del primer año, cuando la pieza dental está afectada gravemente.

caries rampante incisivos

Aunque la leche materna es considerada un alimento con bajo nivel de cariogenidad, se cree que los ácidos producidos durante la metabolización de la lactosa son suficiente como para desmineralizar los dientes de leche del infante. Esto sumado a la alimentación nocturna del niño, convierten a la leche en un potencial agente cariogénico si la higiene bucal no es la adecuada. Por el contrario, si existe una buena higiene, la leche materna puede ayudar a disminuir el pH de la boca y proteger los dientes.

Suele afectar con mayor rapidez a los dientes superiores, especialmente los incisivos, debido a la posición en la que se colocan los labios del niño durante la succión del alimento, protegiendo a los incisivos inferiores. Sin embargo, en casos graves afecta a estos y a las muelas, tanto inferiores como superiores.

La caries rampante afecta entre 1% y 50% de la población mundial de infantes antes de los dos años de vida. La cantidad varía dependiendo del país, con índices menores en países desarrollados debido a una mayor calidad en la salud dental.

Prevención de la caries de biberón

La mejor manera de prevenir la aparición de lesiones cariosas en los dientes del bebé es evitar acostumbrarlo a dormir con biberón. En caso de que el infante ya esté acostumbrado, sustituya el biberón de formula o leche nocturno por un biberón lleno de agua, pues ésta no es perjudicial para los dientes. Al agua no ser tan apetecible para el niño como una formula endulzada, poco a poco irá perdiendo el interés por los biberones. Evite que los infantes jueguen con el biberón si recientemente estuvo lleno de bebidas azucaradas, pues pueden quedar restos de líquido en él.

La higiene bucal siempre será un factor importante en la prevención de la caries, especialmente en los niños, pues son más vulnerables a los ataques bacterianos. Después de cada comida, limpie los dientes de leche y encías con una gasa o pañito húmedo con agua para evitar la acumulación de bacterias y reducir la acidez de la boca. No utilice dentífricos, pues una dosis elevada de flúor puede ser dañina para el bebé.

Se recomienda que las visitas al odontólogo inicien tan pronto el niño tenga sus primeros dientes de leche, pues en sus etapas iniciales las caries son prácticamente indetectables sin el entrenamiento y equipo adecuado.

Además, de acuerdo a las condiciones de los dientes, el odontólogo puede realizar procedimientos preventivos más avanzados, como el sellado de las muelas para evitar la formación de caries oclusales. La salud bucal está ligada al desarrollo del lenguaje y la autoestima de su hijo. Es importante informarse y tomar las medidas necesarias para evitar enfermedades.

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